La física

No hay frase con la que al pronunciarla me haga sentir más ancha que larga:
“Me encanta la física cuántica”
De esto pudiera deducirse que yo integraba y derivaba como Pedro por mi casa o que siempre supe cuál era la función exacta que desempeña un logaritmo neperiano…
Nada más lejos de la realidad, ¡Si ni siquiera fui capaz de despejar X con un mínimo de decencia en toda mi vida!
Jamás entendí el plano inclinado, ni la polea o la doble polea, ni la cinética, ni la ley de los gases. Nunca les encontré sentido alguno.
Cierto es que mi profesora de física era un ser abominable, muy desagradable, con empatía cero. Un ser oscuro como el abrigo que nunca se quitaba, como su Moleskine, negra también, en la que anotaba con un mísero lápiz los ceros con los que nos calificaba. No recuerdo su nombre, no sé siquiera si era persona. Para mí fue un ente negro que me amargaba la vida.
Nunca imaginé que al cabo de los años la física volvería a mí con el mismo color negro pero en esta ocasión, de un negro amable a lo Sidney Poitier y yo, como si de Spencer Tracy se tratase, vine a poner en valor a lo negro.
Y ahí apareció en mi vida Morgan Freeman, para hacer de lo negro blanco, para hacer de la oscuridad la luz:
“La Física es la respuesta a todo”.
Morgan dixit.
Si aquella mujer en vez del plano inclinado, nos hubiera explicado el Bigbang, los agujeros negros o la materia oscura ¡Otro gallo hubiese cantado!
No digo yo que hubiera sido una María Goeppert-Mayer pero quizás, aquél absurdo al que nunca encontré respuesta, la hubiese tenido.
De haber sabido que la física era la ciencia que explica el origen del Universo, mi interés por el plano inclinado hubiese sido enormemente mayor.
Sin embargo, me llama alarmantemente la atención que sólo dos mujeres hayan sido galardonadas con un premio Nobel de física. Me pregunto a qué se debe esto, ¿Acaso nuestro cerebro es menos físico, menos cuántico, menos teórico, menos matemático, menos relativo, menos cosmológico, menos cosmodinámico, menos condensado, menos electrolítico…?
Mira tú por dónde, mi querida RAE vino a darme la respuesta:
La lógica matemática opera utilizando un lenguaje simbólico abstracto para representar la estructura básica de un sistema.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Ahora me lo explico: Lo simbólico y lo abstracto no es un rasgo femenino en absoluto.

A diferencia, la representación de la estructura básica de un sistema, sí es un rasgo puramente masculino.
¡Acabáramos!
Ni el logaritmo neperiano, ni Morgan Freeman podrían explicar más y mejor porqué sólo hay dos mujeres premio Nobel en física:
“La física no es territorio femenino”.
Entonaré un mea culpa por lanzar frases a lo abstracto y a lo simbólico, nada dignas de mi femineidad. Juro que no lo volveré a hacer.
¿ Mi profesora sería un hombre?

Publicado por

buyolblog

Escribo, luego existo.

4 comentarios en “La física”

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